24Marzo2017

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Ofelia Medina: México, como Rina: "pobre y jorobado"

rinaCrítica del sistema político, directa en sus juicios y preocupada porque la mujer es “objetivo de la delincuencia organizada”, la actriz Ofelia Medina, de 66 años, comparte con Dominical MILENIO su visión de México, al que compara con Rina, uno de sus personajes: “pobre y jorobado”.

¿Cuál es la visión sobre el cine mexicano actual?
Mucho mejor que la de nuestro país.
¿Por qué?
México tiene grandes mujeres y hombres que después de hacerse aquí, destacan en otros países. Nuestra nación produce más de 90 películas al año, que no se exhiban todas es otra cosa, no es culpa de quien las hace, se trabaja para tener una industria, pero las políticas existentes lo impiden; es decir, hay quienes desean sacar adelante a nuestro país, pero siempre hay algo que lo impide, y esa es una falla de nuestra política, donde las mujeres y hombres que la practican se van del país con nuestro dinero. ¡Es un desastre!
¿Será que la política mexicana necesita de la sensibilidad de la mujer, digamos, en la silla presidencial?
He escuchado a algunas que quieren serlo, pero buscar ser solo por el poder, no, gracias. Ahí está Margarita Zavala, quién es, quién la avala, pobrecita. Nuestro país tiene el gran problema de que basta con decir “quiero ser...” para lanzarse, y no es así.
El pueblo es el que debe proponer a la persona más capaz para el trabajo, porque es un trabajo, no un premio. De manera lamentable la política se ha convertido en business, ya no hay ideologías, todo es negocio, lo mismo da el PRI, que el PAN, PRD, Morena y todos esos partidos como el Verde, que solo buscan dinero. No hay derechas ni izquierdas, solo business.
¿Qué cree que se necesita para ser una aspirante a la Presidencia?
Un verdadero compromiso con el pueblo de México. Si se trata de una mujer que piensa como hombre, sería lo mismo o peor que los que han sido presidentes. El poder pervierte y si tú ya traes esos pensamientos en el cerebro, jamás sabrás dirigir un país, pues en la mente solo tienes la palabra “mandar” y no la de “obedecer”. México ya está hasta el copete de mandones.
Sin embargo, hoy se empodera a la mujer...
Esa palabra no me gusta, porque es masculina, el hombre es el que busca el poder, mientras que la mujer, la comprensión; por ello, a las mismas mujeres que dicen que “nos estamos empoderando” les digo: “No, gracias”, pues lo que necesitamos es otra manera de ver la vida.
¿No le agrada el poder?
El poder pasa, es una etapa de querer ser, mira a los poderosos cómo están de jodidos. A mí no me da ninguna envidia el tal Donald Trump, al contrario, digo: “¡Puta madre, qué horror, cómo sufre con todo ese enojo!”. Los poderosos sufren si se les pierde un dólar y están chillando, por ello la palabra empoderamiento no me interesa.
¿Sirve de algo que hoy el Congreso esté dividido en igual número de curules entre mujeres y hombres?
Todo lo que emane del sistema político mexicano me parece basura, a lo único que se dedican es a pasar horas pensando cómo chingarnos. Perfecto, hay la mitad de mujeres y la mitad de hombres en el Congreso, ¿y? Cuando no conviene a los intereses de los hombres, las quitan y quienes permanecen se prestan a esos “usos y costumbres” del sexo masculino, es una inmoralidad.
¿Se lanzaría a la Presidencia?
¡No, gracias! Yo ya tengo un cargo, soy representante de Mujeres en Lucha, y seguiré dándoles mi voz y acompañamiento, eso es mejor, pues estoy convencida de que el poder enferma, pervierte, acaba, mata...
¿Cómo las apoya?
Soy parte del movimiento en favor de las mujeres; por ejemplo, estoy con la organización de Mujeres de Ciudad Juárez, para pedir alto a los feminicidios. Hoy el Estado de México ya le ganó al de Chihuahua en ese aspecto… ¡es una vergüenza! Escucho los reclamos de los familiares de desaparecidas, quienes también son víctimas no solo por haber sufrido la desaparición de una familiar, sino cuando van a levantar una acta no les hacen caso, porque deben esperar 72 horas para que sea “oficial” la desaparición. En el Ministerio Público les dicen que “seguramente se fueron con el novio”, y ya están cansadas de ir ante la “autoridad” para que no les hagan caso. Ya no queremos un México injusto.
¿Las candidaturas independientes son una opción?
Solo las que surgen del pueblo mismo, no las que van por la libre, pues también se van por la ambición, no por una causa, y de chingones ya estamos hasta aquí. No se trata de ser chingón, sino de obedecer, escuchar lo que te dicen, como ocurre en diversas comunidades de Chiapas, Oaxaca y Guerrero, que cuando el señor que fue elegido por la gente no puede con la chamba, se le cambia. ¿Cuándo vamos a ver a un político mexicano que diga que no puede? Se zurran de miedo, pero se mueren agarrados del hueso.
¿Es difícil combinar su labor artística con la de activista?
Soy una mujer que unos días trabaja en teatro, otros en cine, otros en televisión y me organizo para ir a Chiapas, donde tengo una organización, también en Jalisco o a Sonora a trabajar con comunidades indígenas organizadas, lo he hecho los últimos 24 años. Nada es por separado; esa soy yo, actriz y activista social, es algo que me nace, una necesidad, por eso digo que no trabajo con retos, sino por gusto.
Ese gusto la llevó a hacer una cinta como ‘Frida, naturaleza viva’ (Paul Leduc, 1983).
Desde los 11 años he sido una gran admiradora de ella. Es un personaje importantísimo de la historia de nuestro país, que no transgredió su ser comunista, malhablada, luchadora social, bigotona, cejuda, de la que había que hablar. Lo hice y me dejó una grandísima satisfacción, porque antes de la película muy pocos sabían de ella y después de su exhibición Frida ocupó el lugar que merecía, la mujer más famosa del mundo, más que Margaret Thatcher (ex primera ministra británica).
¿Y qué me dice de ‘Rina’ (1977)?
Ella es como una metáfora de nuestro país: jorobada y pobre. Pero también un ejemplo de lo que somos las mujeres mexicanas a las cuales en cuanto les quitan la joroba, se convierten en fuerza productiva. Hoy, y sin ánimo de ofender, el hombre mexicano comparado con la mujer se ha quedado atrás, quizá por eso se le sigue menospreciando a ella, como a la cultura.
¿Es difícil difundir la cultura en México?
Es muy difícil que en México se cumpla con el derecho a la educación, ¡imagina el de la cultura!, máxime si se considera como un lujo, no un derecho, y ya no tanto por los adultos, sino por las niñas y los niños. Cuando era chiquita, de la escuela nos llevaban el teatro, a la ópera, al ballet, y hoy día es difícil que eso suceda, lo que es un incumplimiento de uno de sus derechos.
En ese sentido, ¿cómo fue su niñez?
Muy normal, con una familia normal. Fui una alumna muy estudiosa, la primaria, secundaria y preparatoria las combiné con la danza, desde los ocho hasta los 17 años. De hecho, me gradúe de bailarina en Bellas Artes.
¿Así es como llegó al mundo del espectáculo?
Después de que entré al ballet, Alejandro Jodorowsky me llamó para hacer un espectáculo y de ahí al cine, donde me sentí muy bien y protegida, arropada por todos mis compañeros, luego llegó la televisión.
Platíqueme de su experiencia cinematográfica...
Fue muy divertido y, por supuesto, me cambió la vida, porque tuve la posibilidad de contar historias, de vivirlas. Eso me hizo ver más allá de los lujos que pudiera darte esta carrera. Te puedo decir que aún extraño el ballet, pero la danza es tan celosa que cuando tú la dejas, ella te abandona. Dejar de entrenar tres días significó perder mucho. Decidí ser actriz, pero la danza me sigue acompañando, la practico cada vez que puedo, pero ya es mi pasado... ¡muuuy pasado!
¿Ha pensado en escribir su biografía?
Mis amigas quieren, pero no tengo tiempo. El día que me tenga que quedar en mi cama, lo haré, pero solo como experiencias que puedan servirle a las demás, porque escribir mi vida en un acto de vanidad, no me interesa, pero si algo pudiera servir de mi experiencia, espero que Dios me dé tiempo para poder hacerlo.
¿Cómo está con la vida?
Le debo todo. No tengo palabras para decir lo afortunada que soy, el gran privilegio y placer que es ejercer mi profesión, que al público le guste y que yo viva de ello. Trato de trabajar en lo que aporte al público de una manera o de otra, no siempre tiene que ser cultura, también en comedias, donde haga que la gente pase un momento contento, agradable. Hay treinta y tantos años de diferencia entre aquel personaje de mujer jorobada y la actual Ofelia, pero no cabe duda que también sigo siendo Rina.
Tomado de: Jorge Almazán / Milenio (Dia de publicación: 2016-05-23)
http://www.milenio.com/hey/farandula/Ofelia_Medina-Ofelia_Medina_situacion_Mexico-politica_Mexico-personaje_Rina_15_741075886.html

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